MIRAMAR: LA FALTA DE FONDOS YA AFECTA AL HOSPITAL
Falta de insumos , reducción en los días de atención de los consultorios externos y ajuste en los sueldos del personal, son solo algunos de los problemas generados por el descalabro de las cuentas oficiales.
Hay momentos en la vida de una administración pública en los que los números dejan de ser solamente números. Cuando las dificultades financieras comienzan a repercutir sobre los servicios esenciales, la discusión deja de ser contable y pasa a convertirse en una cuestión de decisiones y responsabilidad.
En General Alvarado, los pedidos de préstamos para afrontar obligaciones salariales, las deudas con proveedores y las restricciones presupuestarias conforman un escenario que merece atención. Porque una cosa es administrar con dificultades y otra, bastante distinta, es que esas dificultades comiencen a hacerse visibles en áreas sensibles.
Entre ellas, naturalmente, está la salud pública.
Estandarte
El Hospital Municipal Dr. Marino Cassano fue presentado durante la gestión de Sebastián Ianantuony como uno de los pilares de la política pública local, porque un hospital: es el lugar al que se recurre cuando la salud aprieta y el bolsillo no alcanza.
Por eso resultan atendibles algunos testimonios que llegan desde el propio establecimiento.
Profesionales que conocen de cerca el funcionamiento del nosocomio señalaron, bajo estricto off the record, que se habrían registrado dificultades con determinados reactivos necesarios para diagnósticos y tratamientos.
Según esas fuentes, cuando algún elemento indispensable no está disponible, puede ser necesario derivar al paciente. Si cuenta con obra social, se procuraría gestionar la cobertura y, si se encuentra estable y puede movilizarse, podría hacerlo por sus propios medios.
Si esto es así, las preguntas son inevitables: ¿existen faltantes? ¿De qué insumos se trata? ¿Con qué frecuencia ocurren y cómo se resuelven?
La respuesta oficial debería ser clara y precisa.
Diálisis
A esto se suma otro planteo particularmente sensible. Según fuentes del establecimiento, algunos pacientes que realizaban tres sesiones semanales de diálisis estarían realizando actualmente dos. La frecuencia de un tratamiento responde a criterios médicos, por lo que cualquier modificación atribuida a cuestiones de recursos o insumos debería ser explicada por las autoridades sanitarias.
También se ha señalado que el mantenimiento del equipamiento de hemodiálisis se encuentra suspendido desde el 2 de julio, en el marco de una deuda municipal con el proveedor que, según la información difundida, rondaría los $3,8 millones, cifra que representa aproximadamente el 0,01% de un presupuesto oficial de $38.800 millones.
A esto se suma una afirmación de una concejal opositora respecto a que la cuenta de publicidad oficial se encontraría al día.
No se trata de establecer una relación automática entre partidas, sino de preguntar cómo se administran los recursos cuando las necesidades son múltiples y la disponibilidad, limitada.
La diálisis no es una prestación secundaria. Para quienes dependen de ella, cada sesión forma parte de un tratamiento indispensable. Algo similar ocurre con los consultorios externos.
Ajuste
Desde distintos sectores se cuestionó que una reducción cercana al 25% en los días de atención sea presentada como una “reorganización interna”.
Una reorganización puede significar redistribuir horarios, incorporar jornadas vespertinas o reasignar profesionales. Si, en cambio, se pasa de cuatro días de atención a tres porque “piden ajuste” y eso implica que se les pague “unas 200 o 300 lucas menos” a cada profesional, esto es ni más ni menos que el ajuste tan criticado habitualmente por el propio oficialismo.
Presencia
A todo esto se debe sumar también una cuestión política: la presencia.
Mientras General Alvarado atraviesa dificultades vinculadas con las cuentas municipales, la salud, la seguridad y otros servicios, la participación del jefe comunal en encuentros institucionales vinculados con diversas cuestiones que muchos perciben “alejadas de los problemas diarios de la gente”, puede resultar llamativa para una comunidad que reclama respuestas sobre problemas inmediatos.
Defender el turismo forma parte de la tarea de cualquier gobierno municipal. Pero gobernar también implica administrar los tiempos.
Dicho en buen romance primero hay que atender las goteras antes de pensar en el color de las paredes.
Responsabilidad
Cayetana Álvarez de Toledo, diputada española del Partido Popular, resumió la responsabilidad de un gobernante con una frase aplicable a cualquier administración: “gobernar es decir la verdad y asumir las consecuencias”.
En tiempos de estrechez presupuestaria, la sociedad necesita conocer cuál es la situación de las cuentas municipales, qué obligaciones están pendientes, cómo se administran los recursos y qué medidas se proyectan.
No se trata de convertir cada dificultad administrativa en una crisis, sino de reconocer que algunas situaciones pueden tener consecuencias especialmente sensibles cuando involucran servicios de salud.
La situación merece, entonces, menos consignas y más información. Cuánto se debe. Qué se debe. Qué servicios presentan dificultades. Qué insumos faltan, si efectivamente existen esos faltantes, y qué medidas se adoptan para resolverlos.
No todo es color de rosas, y tampoco hace falta pintar todo de negro. Entre ambos extremos está la realidad, que suele ser más incómoda pero también más útil que el relato eterno.
Todo hay que decirlo: Las cuentas municipales pueden ser complejas y administrarlas requiere decisiones difíciles. Pero cuando las dificultades financieras llegan hasta las puertas de un hospital, detrás de cada cifra hay una historia humana.
Por eso la sociedad tiene derecho a pedir algo tan sencillo como imprescindible: información clara, explicaciones precisas y respuestas a tiempo.
D.R