“EL PAÍS MEJORA, YO NO”

Un informe de la consultora Moiguer revela que, por primera vez en la gestión de Javier Milei, las expectativas económicas negativas superaron a las positivas. Se quiebra la ilusión de que la recuperación macroeconómica se traduzca en un alivio individual.

“EL PAÍS MEJORA, YO NO”
La falta de empleo también inside en la apreciación general.

El optimismo que acompañó los primeros trimestres del gobierno de Javier Milei muestra signos severos de agotamiento. Según el último relevamiento de la consultora Moiguer, el tercer trimestre de 2026 marca un "cambio de etapa en el humor social": la brecha de expectativas se dio vuelta y el pesimismo alcanza al 41% de la población, frente a un 38% que aún mantiene una mirada positiva.

El estudio, titulado significativamente “Argentina mejora, yo no”, expone una fisura clave en el relato oficial: la desconexión entre la estabilización macroeconómica y la realidad cotidiana de los hogares.

Desencanto

A diferencia de etapas anteriores, la caída del entusiasmo no proviene principalmente de los sectores estructuralmente postergados, sino de los colectivos que sirvieron de sostén al ciclo político actual:

  • Pérdida de apoyo en sectores altos y jóvenes: El segmento ABC1 —el de mayores ingresos— registró un desplome de 24 puntos porcentuales en su nivel de optimismo. En tanto, entre los jóvenes, el indicador cayó 17 puntos, superando la baja promedio general de 14 puntos.

  • Ingresos apretados y servicios al alza: El poder adquisitivo acumuló una contracción del 11% desde principios de 2023, mientras que el ingreso disponible cayó un 17%. A esto se suma el peso de las tarifas de servicios públicos y el transporte, que aumentaron 11 puntos porcentuales en su participación sobre el salario promedio entre fines de 2023 y mediados de 2026.

  • El perfil "compensador" en el consumo: Tras casi dos años de caída ininterrumpida en el consumo masivo, cuatro de cada diez hogares operan bajo una lógica de estricto recorte en lo cotidiano para sostener consumos puntuales o "permitidos", como ropa, electrónica, salidas o viajes.

Distorsión

El informe pone en evidencia una alteración radical en las referencias de valor de la economía familiar. Mientras los bienes de consumo básico y los servicios fijos absorben una porción cada vez mayor del presupuesto, los bienes dolarizados o importados han mostrado una dinámica inversa.

Para graficar este fenómeno, la consultora comparó la capacidad de compra del salario medio respecto a 2022:

  • Carne vacuna: En 2022, un sueldo promedio equivalía a 156 kilos de carne; en la actualidad, solo alcanza para comprar 95 kilos.

  • Calzado deportivo: En 2022, el mismo ingreso permitía adquirir 3,pares de zapatillas de primera marca; hoy, ese poder de compra se elevó a 10  unidades.

Este desacople —donde "lo cotidiano se encarece y lo dolarizado se abarata"— explica la paradoja actual: la flexibilización para compras en el exterior derivó en un salto del 641% en las importaciones puerta a puerta respecto a 2024, mientras los hogares ajustan la canasta alimentaria y se consolida la sensación de que la mejora de los números fiscales no llega al bolsillo.