LAS CUENTAS CIERRAN, LOS BOLSILLOS NO. la mirada del Financial Times.

El diario británico Financial Times analia la economía argentina y marca una tensión: el Gobierno logró superávit fiscal y una fuerte desaceleración de la inflación, pero la actividad perdió impulso, el empleo formal retrocedió y el poder de compra sigue bajo presión. El interrogante, plantea, es cómo llegará el Presidente a las elecciones de 2027.

LAS CUENTAS CIERRAN, LOS BOLSILLOS NO. la mirada del Financial Times.
Javier Milei, presidente (foto gentileza TVP)

La economía argentina convive con dos realidades difíciles de conciliar. Así lo describe el Financial Times en una columna titulada “El plan económico de Milei, bajo presión”, publicada el viernes pasado. A tres años del inicio de la gestión de Javier Milei, el diario británico reconoce los avances en las cuentas públicas, pero advierte que la actividad, el empleo formal y el poder adquisitivo siguen golpeados.
El análisis del Financial Times repasa los resultados del programa de austeridad, desregulación y apertura económica que la administración libertaria impulsa desde diciembre de 2023. Entre los logros, destaca el superávit fiscal, la baja de los costos de financiamiento y la desaceleración de la inflación, que según las cifras citadas descendió desde un pico cercano al 300% hasta el 34%.
Según el diario, algunos economistas consideran que las políticas de recorte y desregulación, identificadas con la “motosierra”, colocaron las finanzas argentinas en una posición que no tenían desde hacía décadas. Para el oficialismo, esos indicadores son el respaldo de su programa y la señal de un cambio frente a los desequilibrios del pasado.

Lo que todavía no llega 

La otra cara del diagnóstico es la economía cotidiana. El Financial Times señala que la actividad perdió impulso, que el empleo formal retrocedió y que el poder de compra de los ingresos continúa bajo presión.
La inflación más baja, aclara el análisis, no implica que los precios hayan dejado de subir ni que los salarios hayan recuperado el terreno perdido. Si un producto se encarecía rápido y ahora lo hace más lento, su precio no baja: simplemente sube a menor ritmo. Por eso la desaceleración no garantiza una recuperación automática del poder adquisitivo, que depende de cómo evolucionen salarios, jubilaciones y demás ingresos frente al costo de vida.
El empleo formal es otro punto sensible. Menos puestos registrados significan menos ingresos estables para los hogares, menos aportes al sistema previsional y menos recaudación. Un hogar que pierde una fuente de ingresos suele recortar gastos aunque la inflación ceda, y en esos casos la mejora de una variable macro no compensa de inmediato la pérdida del trabajo.
Cuando los salarios pierden capacidad de compra, las familias reorganizan sus gastos: postergan compras de ropa o electrodomésticos, arreglos en la vivienda o salidas. La suma de esas decisiones repercute en los comercios y en las empresas que dependen del mercado interno, que pueden demorar contrataciones si no logran recuperar sus ventas.

Desregulación y apertura

Junto con la disciplina fiscal, el Gobierno impulsa reformas para reducir las regulaciones sobre la actividad privada y ampliar la competencia con bienes y servicios del exterior. El objetivo oficial es generar oportunidades de inversión y producción con menor intervención estatal.
Los efectos, sin embargo, no son iguales para todos. Las empresas que compiten con productos importados enfrentan un escenario distinto al de las vinculadas al consumo interno, y también pesan los costos de producción, el acceso al crédito y la capacidad de adaptación de cada firma. La apertura puede ampliar las opciones de los consumidores, pero obliga a las compañías locales a ajustar costos y estrategias. Si las ventas internas siguen débiles, hay menos margen para invertir o sumar personal, aun con reglas más favorables.

La dimensión política: 2027

El Financial Times plantea además un interrogante electoral. A medida que se acerque la próxima elección, el Gobierno deberá defender los resultados de su programa y responder por las dificultades que persisten en los ingresos y el mercado laboral. La estabilización de las cuentas y la baja de la inflación son los argumentos centrales del oficialismo, pero la evolución del empleo y del poder adquisitivo puede pesar en la evaluación que hagan los ciudadanos. El superávit, advierte el análisis, muestra un cambio en la posición fiscal, aunque no alcanza por sí solo para medir la recuperación de cada sector.

El desafío

El diario describe así dos caras de un mismo proceso: un Gobierno que redujo la inflación desde sus máximos, alcanzó superávit y mejoró las condiciones de financiamiento, y una economía doméstica que todavía no logra recuperar actividad, empleo formal ni capacidad de compra. 
El reto de Milei rumbo a 2027 será sostener el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria mientras evita que los problemas de actividad y empleo se prolonguen, y demostrar que la estabilización puede convivir con una recuperación que llegue al bolsillo.

Info: I.P - F.T - redacción