ASÍ SERÁ EL TURISMO QUE VIENE. Cómo impacta en Miramar

Los viajeros modifican sus hábitos y la tecnología gana protagonismo. La industria, mientras tanto, intenta adaptarse a una nueva manera de elegir, reservar y disfrutar los destinos.

ASÍ SERÁ EL TURISMO QUE VIENE. Cómo impacta en Miramar
LAs nuevas tendencias del turismo suman a lA. IA

El turismo está entrando en una etapa de transformación en la que viajar ya no comienza necesariamente eligiendo un destino. La inteligencia artificial, las experiencias, los grandes eventos y una nueva manera de medir el impacto económico de los visitantes están modificando las reglas de una industria que también busca adaptarse a viajeros cada vez más digitales.
 
El cambio se produce en un sector de considerable peso económico para América Latina. Según el material difundido por “Despegar”, con motivo del Día Mundial del Turismo, durante 2025 la actividad habría representado alrededor de US$372.000 millones para las economías de Centro y Sudamérica, mientras que para 2026 se proyecta un crecimiento regional del 4,1%. Para Argentina, la expansión prevista alcanza el 4,9%.
 
Pero detrás de esos números aparece una transformación más profunda: está cambiando la manera en que las personas deciden dónde ir, cómo organizan sus vacaciones y qué esperan obtener de una experiencia turística.

La IA gana terreno

Hasta hace poco, planificar un viaje significaba recorrer buscadores, comparar vuelos, revisar alojamientos y leer opiniones antes de tomar una decisión. Ese proceso empieza a concentrarse en conversaciones con herramientas de inteligencia artificial.
 
El viajero puede indicar cuánto dinero tiene disponible, cuántos días quiere viajar y qué tipo de experiencia busca, y recibir alternativas adaptadas a esas condiciones.
 
Según cifras atribuidas a Despegar, su asistente generativo mantiene cerca de tres millones de conversaciones mensuales y es utilizado por el 45% de sus viajeros. El dato refleja un cambio de comportamiento: la búsqueda tradicional empieza a dejar espacio a recomendaciones personalizadas.
 
El siguiente paso es todavía más significativo. La denominada inteligencia artificial agéntica apunta a que estos sistemas no solamente recomienden opciones, sino que también puedan ejecutar operaciones, combinar servicios y avanzar en reservas con una intervención cada vez menor del usuario.Las primeras experiencias desarrolladas en Brasil ya permitieron completar ventas mediante esta tecnología, aunque se trata todavía de un modelo en desarrollo.
 
Ese avance también plantea nuevos interrogantes: qué ocurre con los datos personales, cómo se explican las recomendaciones y cuánto control conserva el viajero antes de confirmar una compra.

Motivos de viaje

Otra transformación aparece en la relación entre el viajero y el destino. Un recital, una competencia deportiva, un festival o una muestra cultural pueden convertirse en el motivo inicial para viajar.
 
En ese escenario, primero aparece la actividad y después el lugar. Para las ciudades, esto transforma los calendarios de eventos en una herramienta de promoción turística capaz de movilizar alojamiento, gastronomía, transporte y excursiones.
 
La tendencia también puede abrir oportunidades para localidades que no forman parte de los circuitos turísticos tradicionales, pero que cuentan con propuestas culturales, deportivas o gastronómicas capaces de atraer visitantes.

Algo más que turistas

La cantidad de visitantes dejó de ser el único indicador para medir el éxito de un destino. La discusión empieza a centrarse también en cuánto dinero deja cada viajero y, sobre todo, cómo se distribuye ese gasto.
 
Una estadía más extensa, el consumo en comercios locales, la gastronomía, las excursiones y las actividades culturales pueden generar un impacto mayor que una visita breve concentrada en unos pocos prestadores.
 
El desafío pasa entonces por evitar que los beneficios queden concentrados únicamente en grandes hoteles, aerolíneas o plataformas digitales y conseguir que también alcancen a pequeños emprendimientos y comunidades locales.

Conexión

El último gran cambio ocurre dentro de la propia industria. Detrás de cada viaje intervienen aerolíneas, alojamientos, restaurantes, agencias, transportistas y numerosos pequeños prestadores que muchas veces trabajan con sistemas que no se encuentran conectados entre sí.
 
La tendencia apunta a integrar disponibilidad, reservas, pagos e inventarios para que el viajero pueda organizar distintas etapas desde un mismo lugar.
 
Para los pequeños emprendimientos, esa integración puede significar mayor visibilidad, aunque también aparece otro desafío: evitar una dependencia excesiva de los grandes intermediarios digitales.
 
El turismo que viene, en definitiva, no estará definido solamente por cuántas personas viajen. También será importante quién decide el recorrido, cómo se distribuye el dinero que genera cada visitante y cuánto control mantiene el viajero frente a sistemas tecnológicos cada vez más capaces de tomar decisiones y ejecutar operaciones.

El desafío para Miramar

Las nuevas tendencias del turismo también plantean desafíos y oportunidades para Miramar. La ciudad no solo puede pensar en la cantidad de visitantes que recibe, sino también en cuánto tiempo permanecen, cuánto consumen y cómo ese movimiento se distribuye entre comercios, gastronomía, alojamiento y actividades.
 
El crecimiento de los eventos deportivos, culturales y recreativos aparece como otra herramienta para atraer visitantes fuera de los períodos tradicionales. Una competencia, un festival o una propuesta puntual pueden convertirse en el motivo para elegir un destino.
A esto se suma el avance de la inteligencia artificial, que empieza a modificar la manera en que los turistas buscan información, comparan alternativas y organizan sus viajes.
 
En ese escenario, el desafío para Miramar pasa por adaptarse a un viajero que busca experiencias y utiliza cada vez más herramientas digitales, pero también por lograr que el movimiento turístico tenga un mayor impacto en la economía local.

 Info: M.O – redacción