MOTOSIERRA ESTATAL: AHORA ES EL TURNO DE LOS RETIROS VOLUNTARIOS
La administración pública nacional pasó de 343.357 trabajadores a 269.025 en menos de tres años. Ahora el Ejecutivo espera sumar al menos 1.000 nuevas desvinculaciones mediante un régimen de retiros voluntarios.
La denominada “motosierra” sobre el Estado nacional tendrá un nuevo capítulo. En los próximos días, el Gobierno publicará un decreto para poner en marcha un plan de retiros voluntarios destinado al personal civil de planta permanente de la administración pública nacional centralizada y de organismos desconcentrados.
La inscripción comenzaría en noviembre y, de acuerdo con las estimaciones oficiales, el Ejecutivo espera que se adhieran como mínimo 1.000 trabajadores.
Pero el dato que permite dimensionar la decisión es otro: el Gobierno sostiene que desde noviembre de 2023 hasta agosto de 2026 la dotación estatal se redujo en 74.332 personas, lo que representa una disminución del 21,6%. Según la estimación oficial, ese proceso significó además un ahorro superior a USD 2.500 millones.
El nuevo programa, elaborado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, busca profundizar esa reducción.
Los números del ajuste
Las cifras muestran la magnitud del proceso con mayor claridad que cualquier discurso político.
En noviembre de 2023, el Estado nacional contaba con 343.357 trabajadores. Para agosto de 2026, la cifra había descendido a 269.025. Es decir, en ese período la dotación se redujo en 74.332 personas.
Dentro de la administración pública nacional, la reducción alcanzó a 51.218 empleados, al pasar de 233.098 a 181.880 trabajadores. La caída fue del 22%.
El recorte también alcanzó a las empresas y sociedades del Estado. Allí la cantidad de trabajadores pasó de 110.259 a 87.145, con 23.114 puestos menos, equivalentes a una reducción del 21%.
En la administración centralizada —que comprende ministerios, Presidencia y Jefatura de Gabinete— el ajuste fue todavía más pronunciado en términos porcentuales. La planta cayó de 55.858 a 37.543 empleados, es decir, 18.315 trabajadores menos y una reducción del 32,8%.
La administración descentralizada, en tanto, registró la mayor pérdida en términos absolutos: pasó de 136.763 a 109.988 trabajadores, una disminución de 26.775 puestos.
Y el proceso continúa. Solamente entre julio y agosto de 2026, 1.446 personas dejaron de trabajar para el Gobierno nacional, lo que implicó una contracción mensual del 0,5%.
A quiénes apunta
El nuevo esquema tendrá tres grupos principales como destinatarios.
Por un lado, los trabajadores que ya tienen edad y años de aportes suficientes para jubilarse. En segundo término, aquellos que se encuentran en edad jubilatoria pero todavía necesitan completar los años de aportes. Finalmente, aparece un tercer universo: empleados más jóvenes que simplemente quieran abandonar la función pública.
La diferencia estará en el monto que recibirá cada trabajador, de acuerdo con su situación.
Para quienes están cerca de jubilarse, el incentivo podría facilitar el acceso al retiro. En el caso de quienes tienen la edad pero necesitan completar aportes, la compensación podría utilizarse para afrontar una moratoria previsional.
El tercer grupo es diferente: trabajadores que todavía están lejos de la jubilación pero que, por distintos motivos, estén dispuestos a dejar el Estado a cambio de una compensación económica.
La resistencia sindical
Desde los gremios la interpretación es diametralmente opuesta.
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, cuestionó el programa y sostuvo que los retiros voluntarios constituyen, en la práctica, despidos encubiertos. El sindicato anticipó que podría impulsar medidas de fuerza si el régimen avanza de manera generalizada.
Así, mientras el Gobierno presenta el mecanismo como una herramienta para continuar reduciendo el gasto y adecuar la estructura estatal, los sindicatos lo interpretan como una nueva etapa del ajuste sobre el empleo público.
Por ahora, los números muestran una realidad concreta: en menos de tres años la administración nacional redujo en más de 74.000 personas su dotación y ahora prepara otro programa para profundizar esa tendencia.
La motosierra, al menos según las propias cifras oficiales, todavía no está guardada.
Info: J.E - redacción