FIN DE LA ZONA FRÍA: QUÉ CAMBIA EN LAS FACTURAS DE GAS.

El nuevo esquema de subsidios modifica el alcance del beneficio que durante años recibieron los usuarios de gas natural por su ubicación geográfica.

FIN DE LA ZONA FRÍA: QUÉ CAMBIA EN LAS FACTURAS DE GAS.
El subsidio no será por zona geográfica, sino por los ingresos de cada hogar.

El esquema energético cambió y sus efectos comienzan a proyectarse sobre los usuarios de gas natural de General Alvarado. La modificación del régimen de subsidios dejó atrás el criterio de asistencia general vinculado a la ubicación geográfica y avanzó hacia un sistema focalizado principalmente en los ingresos de cada hogar. Durante años, los usuarios residenciales de zonas incluidas en el régimen de Zona Fría accedieron a descuentos sobre el precio del gas. Con el nuevo esquema, ese beneficio deja de tener el mismo alcance universal y pasa a estar condicionado por la situación económica de cada grupo familiar. En General Alvarado, donde unas 17.000 conexiones cuentan con gas de red, el cambio puede tener un impacto significativo sobre los hogares que hasta ahora contaban con el descuento por residir en una zona de bajas temperaturas.

Subsidios

El nuevo Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF) establece una diferenciación según los ingresos declarados de los hogares. Quienes superen el límite establecido para acceder al subsidio (aproximadamente $ 4,8 millooes, según el último valor informado de la CBT) deberán afrontar una tarifa sin asistencia estatal. Para los hogares que sí cumplan con los requisitos, el beneficio se aplicará sobre un determinado bloque de consumo. Esto significa que el subsidio ya no funciona necesariamente como una reducción general sobre toda la factura. El consumo que exceda el bloque subsidiado deberá abonarse a valores mayores.El cambio apunta a concentrar los recursos estatales en los hogares considerados de menores ingresos.

Factura

La modificación también vuelve a poner el foco sobre la composición final de las facturas de gas. En el monto que paga cada usuario no solo aparece el costo del gas y el servicio de distribución. También se incorporan impuestos, fondos específicos y otros conceptos que pueden incrementar considerablemente el importe final. A nivel nacional, la factura incluye el IVA y otros componentes vinculados al consumo de gas. En el ámbito bonaerense se suman cargos establecidos por la legislación provincial, entre ellos el Fondo Especial para Obras de Gas. A nivel municipal, además, pueden aparecer conceptos asociados a tasas y tributos que son trasladados a las facturas de los usuarios conforme al marco regulatorio vigente.

Impuestos

El peso de los impuestos sobre el monto final es uno de los aspectos que más atención genera entre los consumidores. El IVA representa un componente significativo de la factura residencial y se agregan otros tributos y cargos establecidos en los distintos niveles del Estado. Por eso, una eventual reducción o eliminación de un subsidio no necesariamente explica por sí sola el aumento final que recibe el usuario: el importe de la boleta también depende del consumo, del precio del gas, del costo de distribución y de la carga impositiva.

Debate

El fin del esquema generalizado de Zona Fría abre así un debate que excede el monto de una factura. Por un lado, la nueva política busca evitar que hogares de mayores ingresos reciban subsidios por el solo hecho de vivir en determinadas regiones. Por otro, el cambio puede alcanzar a familias de sectores medios que hasta ahora contaban con una reducción tarifaria asociada a su ubicación geográfica. Para los vecinos de General Alvarado, la discusión tendrá una traducción concreta: cuánto deberán pagar por el gas, qué parte de ese monto corresponde al consumo y cuánto representan los distintos impuestos nacionales provinciales y municpales, que en algunos casos llegan casi al 25 por ciento de lo facturado.
 Una medida sería por caso que los gobiernos en sus resp
ectgivas jurisdicciones reduzcan los impuestos y tasas que cobnran a las distribuidores de gas, lo que redundaría en un reducción tarifaria. Sin embargo esa idea no se plantea bajo ningún punto de vista en ninguno de los ámbitos antes mencionados, ya que ningún Estado quiere perder ingresos.