FALLO INÉDITO: LOS BANCOS NO PUEDEN CULPAR A UN CLIENTE QUE SUFRA FRAUDE DIGITAL

Un fallo en Río Negro marca un giro en la jurisprudencia y obliga a las entidades a responder por fraudes digitales.

FALLO INÉDITO: LOS BANCOS NO PUEDEN CULPAR A UN CLIENTE QUE SUFRA FRAUDE DIGITAL
Ilustración (gentileza)

 

La Cámara Civil de Cipolletti determinó que los bancos deben asumir el costo total de los fraudes digitales, incluso cuando el cliente haya sido víctima de engaños como el phishing, consolidando un cambio profundo en la jurisprudencia argentina.
La decisión, que responsabiliza al Banco Patagonia por el vaciamiento de una cuenta bancaria en cuestión de minutos, pone en el centro del debate la seguridad de la banca digital, el rol de las entidades financieras y el alcance de la protección al consumidor en un contexto de creciente ciberdelincuencia.
El caso comenzó con una maniobra clásica de phishing: un correo electrónico fraudulento que simulaba provenir del banco y dirigía al usuario a una página falsa para capturar sus datos. Una vez obtenida la información, los delincuentes ejecutaron una serie de operaciones en tiempo récord: cambiaron credenciales, habilitaron nuevos mecanismos de validación, realizaron transferencias, vendieron moneda extranjera y desviaron los fondos a cuentas de terceros.
En primera instancia, el fallo había distribuido la responsabilidad entre el cliente y la entidad financiera. Sin embargo, la Cámara revocó esa decisión tras analizar los registros informáticos y concluyó que el problema no estaba en el uso de credencias válidas, sino en la falta de reacción del sistema bancario frente a operaciones claramente anómalas.
Para los jueces, la secuencia de eventos -cambios de datos, nuevas validaciones y transferencias de alto monto en pocos minutos- debió haber activado alertas y bloqueos preventivos. Al no hacerlo, el banco incumplió su deber de seguridad.

Teoría del riesgo creado

El fallo consolida un giro clave en la jurisprudencia argentina: el abandono de la idea de "culpa del usuario" como principal defensa bancaria.
Tradicionalmente, las entidades financieras argumentaban que el cliente era responsable por haber entregado sus datos. Sin embargo, los tribunales comenzaron a aplicar la teoría del "riesgo creado", basada en la Ley de Defensa del Consumidor y el Código Civil y Comercial.
Bajo este enfoque, la actividad bancaria digital implica riesgos propios -como el phishing o la ingeniería social- que deben ser asumidos por quien diseña y explota el sistema: el banco.
Esto implica reconocer una relación asimétrica: mientras la entidad controla la infraestructura tecnológica y obtiene beneficios económicos, el usuario carece de herramientas técnicas para detectar engaños cada vez más sofisticados.
En este contexto, entregar una contraseña bajo manipulación psicológica ya no se considera negligencia grave, sino una consecuencia previsible del ecosistema digital actual.
Otro aspecto central del fallo es la inversión de la carga probatoria. Ahora es el banco quien debe demostrar que actuó diligentemente: que sus sistemas detectaron anomalías, que emitió alertas efectivas y que intentó bloquear el fraude.
Si la entidad no logra acreditar de forma contundente el funcionamiento adecuado de sus mecanismos de seguridad, la Justicia tiende a fallar a favor del consumidor. Este criterio refuerza el principio de colaboración procesal, dado que los bancos son los únicos que poseen acceso completo a los registros y sistemas informáticos.
El fallo no es aislado. Se inscribe en un escenario de crecimiento sostenido de las ciberestafas en Argentina. Según datos de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), en 2024 las denuncias por delitos informáticos aumentaron un 21,1% interanual.

Además del phishing tradicional, hoy proliferan modalidades más complejas:

Vishing: llamadas telefónicas con suplantación de identidad bancaria

Smishing: mensajes de texto o WhatsApp con enlaces falsos

Phishing-as-a-Service: plataformas criminales que venden herramientas de estafa

Fraudes con alias similares: aprovechando situaciones de emergencia o donaciones

La sofisticación de estas maniobras convierte al fraude digital en una industria organizada, que evoluciona más rápido que los sistemas de prevención.

Info: A.L - I.P - redacción