AUSTRALIA PROHIBIÓ REDES SOCIALES A MENORES Y ESPAÑA HARÁ LO MISMO. Se puede aplicar en Argentina?

El tema está en boca de todos, pero ¿alcanza con la prohibición? La opinión de expertos locales sobre las medidas y cómo podrían impactar en nuestro país.

AUSTRALIA PROHIBIÓ REDES SOCIALES A MENORES Y ESPAÑA HARÁ LO MISMO. Se puede aplicar en  Argentina?
La prohibición sería posible Argentina? (foto gentileza)

El uso de dispositivos digitales y redes sociales en la infancia y adolescencia dejó de ser una discusión doméstica para convertirse en un asunto de Estado. Muestra de ello, esta semana, en el marco de la Cumbre Mundial de Gobiernos llevada a cabo en Dubái, el presidente de España, Pedro Sánchez, anunció planes para prohibir a los menores de 16 años el acceso a las redes sociales.
De esta forma, España se suma a la tendencia que otros países iniciaron con el objetivo de limitar el impacto de contenidos violentos, sexuales y adictivos en la vida cotidiana de las infancias. "Las protegeremos del salvaje oeste digital", decía Sánchez en su discurso.
Australia ya implementó la medida  convirtiéndose en el primer país del mundo en prohibir el uso de redes sociales para menores de 16 años, además de imponer multas millonarias a las plataformas que no verifiquen la edad de sus usuarios.  Por su parte Francia busca replicar estas medidas pero a partir de los 15 años, y España anunció que se sumará  a la ola "anti-redes".
El escenario global ha cambiado drásticamente tras la pandemia, desencadenando lo que el sociólogo Alejandro Artopoulos, Sociólogo, Profesor Universidad de San Andrés y UBA, denomina un "digital backlash" o contrarreacción a lo digital.
Según plantea, esto trasciende lo educativo: "Se ha transformado en un problema de salud pública muy grave y en un asunto geopolítico".
Tan es así que por caso Emmanuel Macron argumenta a favor de la soberanía digital y de defender las mentes a niños y adolescentes   frente a los algoritmos chinos y a las redes sociales norteamericanas.
Mientras algunos especialistas aplauden estas medidas y la intención de proteger a los menores genera consenso, otros advierten sobre los retos de implementación y verificación de edad, y existen controversias sobre quién paga realmente el costo.
Desde la mirada de Mariela Reiman, Directora de Chicos.net, es positivo que los Estados avancen en la regulación y exijan mayores responsabilidades a las empresas. "Hay problemas estructurales en el diseño de muchas plataformas que no contemplan los derechos ni las etapas de desarrollo de chicos y chicas".
Sin embargo, desde la organización advierten que, aunque es una señal positiva, "en la práctica, el mayor peso parece recaer sobre las familias y sobre niños, niñas y adolescentes. Son las familias las que quedan empujadas a controlar, verificar, explicar, gestionar ese cambio abrupto", exponen.

Redes  sociales

El  impacto de las redes sociales en el desarrollo humano es el núcleo de la preocupación. Gabriela Fairstein, profesora e investigadora de la UBA y de Flacso e integrante de la OMEP (Organización Mundial para la Educación Preescolar), explica que el daño es profundo: "En estas etapas, los chicos están construyendo su subjetividad y se está desarrollando su cerebro".
La investigadora realiza una analogía contundente: "Del mismo modo que una mala alimentación en la infancia es peor que en la adultez porque es más irreversible, la adicción que generan las redes sociales tiene efectos mucho más graves".
Si bien se muestra algo escéptica sobre la eficacia de la prohibición total, en tanto "prohibir algo a lo que se accede de todas maneras nunca es una buena medida porque la gente va a lograr hacerlo igual", reconoce que "establecer restricciones legales, como prohibir que niños de cuatro años interactúen con una inteligencia artificial o niños de siete años tengan redes sociales, resulta fundamental porque la ley daría un mensaje claro de la posición del Estado respecto de que las redes no son saludables para los niños".
 "La ley no solamente regula conducta, sino que es un mensaje que vale la pena sostener, siempre que vaya acompañada de campañas de sensibilización a la población y estrategias de acompañamiento, para asegurar que las familias comprendan que ‘eso’ le hace daño a sus hijos", agregó.

 Argentina

Artopoulos sostiene que, aunque la infraestructura tecnológica y el entorno legal lo permitirían, el contexto político actual lo dificulta. "Estamos bajo una administración del Ejecutivo que es libertaria, muy reacia a la regulación de las redes sociales, que es una fuente fundamental del poder político que fueron construyendo", postula.
Por su parte  Fairstein sugiere medidas institucionales claras, como, por ejemplo, "establecer que adentro de la escuela no se usen dispositivos, para que la institución se viva sin interferencia".
En tanto  Chicos.net destaca que, con un diseño adecuado, los entornos digitales pueden ser espacios de expresión, creatividad, aprendizaje y participación, pero hay que analizar con cuidado qué marcos legales existen, qué límites impone la normativa de privacidad y qué capacidades reales hay para implementar sistemas de este tipo sin generar nuevos riesgos".

Info: I.P – redacción