UN CAPITÄN CON PRIORIDADES EQUIVOCADAS?

UN CAPITÄN CON PRIORIDADES EQUIVOCADAS?
Imagen generada con I.A

Cuenta la leyenda que, mientras un barco se hundía en las gélidas aguas del mar del Norte, debido a una feroz tormenta, el capitán recorría la cubierta dando órdenes con absoluta concentración. Sin embargo, no eran las que los marineros esperaban.
Los rudos hombres de mar aguardaban instrucciones para tapar las vías de agua, asegurar las velas y salvar la embarcación, pero el capitán estaba preocupado por otra cosa: quería que las macetas decorativas y las sillas quedaran perfectamente alineadas.
Mientras corregía la posición de las flores y acomodaba las sillas en el comedor, el agua seguía entrando por la cubierta. Cuando finalmente levantó la vista, el barco ya estaba demasiado hundido para salvarlo.
Así fue como, según se afirma, nació la frase Arranging the chairs while the ship sinks” (“Acomodar las sillas mientras el barco se hunde”).
La historia, más allá de los detalles, quedó como una metáfora universal de quienes dedican sus esfuerzos a asuntos secundarios cuando lo verdaderamente importante exige decisiones urgentes.
En General Alvarado, esa imagen parece describir con inquietante precisión el presente de la gestión municipal.

Dudas

Sucede que, mientras el intendente Sebastián Ianantuony (Pj) , al parecer, dedica buena parte de su tiempo a participar de actos protocolares  y llevar adelante reuniones que, si bien no dejan de ser interesantes, a todas luces parecen de menor trascendencia, hay problemas que golpean directamente a una ciudadanía que espera respuestas urgentes, claras y concretas.
El caso ocurrido en el Hospital Municipal es uno de ellos.
Según denunciaron públicamente las madres de dos de los jóvenes involucrados en un accidente, no solo la atención recibida por parte del personal que llegó al lugar habría sido —al menos— poco clara con sus hijos, sino que, a su vez, habría sido más que correcta con la otra participante del hecho, quien, según la denuncia, es hija de un empleado del hospital. Mientras esto ocurría, los otros dos involucrados tuvieron que ser trasladados por sus propios familiares al nosocomiom donde además se habría vivido  una situación más que tensa, afirman las mujeres antes mencionadas.
Se trata de una acusación delicada que merece una investigación seria, más aún cuando se afirma que en el episodio participó un empleado del nosocomio, quien además sería padre de una de las víctimas.
Sin embargo, la respuesta oficial llegó recién una semana después, mediante un comunicado que, lejos de despejar las dudas, evitó responder el punto central de la denuncia.
No explicó qué ocurrió con esos dos jóvenes, si existieron fallas en la atención , ni qué medidas se adoptarán para evitar que una situación semejante vuelva a repetirse, si se comprueba que hubo algún tipo de falla. Nada.
Pero el hospital no es un hecho aislado. Es apenas una muestra de un problema más profundo: la sensación de que la gestión municipal reacciona tarde, comunica poco o solo lo que sirve a sus fines (nadie esta obligado a declarar en su contra, pero si a  informar con claridad) y además parece enfocada en cuestiones secundarias mientras los problemas estructurales se agravan.

Datos 

La inseguridad es otro ejemplo.
De acuerdo con estadísticas difundidas por una organización vecinal, agosto registra hasta el momento un promedio cercano a 1,32 robos por día. Después de algunos meses en los que los índices parecían haber descendido, la tendencia vuelve a ser ascendente.
Los vecinos conviven con el temor cotidiano mientras esperan acciones concretas que, al parecer, se diluyen en el tiempo. Un ejemplo es la tan mentada reunión en la Fiscalía local, que tuvo lugar semanas atrás y que, por lo visto, solo sirvió para evitar un pedido de interpelación al intendente.
A ese escenario se suma una situación financiera que tampoco admite demasiados maquillajes.
Las dificultades de la administración municipal para afrontar el pago de los salarios obligan, una vez más, a recurrir a adelantos en descubierto otorgados por el Banco Provincia.
¿Es un mecanismo legal? Sí. Pero también es muy costoso, porque implica pagar intereses millonarios para cubrir gastos corrientes. Una señal que difícilmente pueda interpretarse como un síntoma de buena salud económica.
Cuando un municipio necesita financiar sus sueldos mediante un descubierto bancario, el problema ya no parece ser solamente coyuntural, sino también estructural.
Gobernar implica establecer prioridades.
Nadie espera la perfección en momentos tan aciagos - necio sería no admitir la difícil situación  por la que atraviesa buena parte del país-  pero lo que sí se espera es presencia, empatía y respuestas.
Se espera un gobierno que de explicaciones  cuando ocurren hechos graves, que enfrente el avance de la inseguridad con medidas concretas y que administre los recursos públicos con la suficiente responsabilidad como para no depender permanentemente de créditos de corto plazo para cumplir con obligaciones básicas, cuyos intereses no hacen más que aumentar los problemas económicos que enfrenta.
Quizá sea el momento indicado para que el capitán deje de acomodar macetas, convoque a sus oficiales y tome las medidas necesarias para evitar que el barco siga hundiéndose.
Ya no alcanza con esperar un rescate salvador que, al parecer, no llegará, o al menos no en el corto plazo.
Finalmente y recordando al siempre presente Charly García, vale decir que: Están pasando demasiadas cosas raras para que todo siga tan normal”. ¿Verdad?

D.R.