MIRAMAR: EL MILLONARIO COSTO EN INTERESES QUE DEBERÁ PAGAR EL MUNICIPIO PARA CUBRIR SUELDOS

El pedido del Ejecutivo para financiar la masa salarial vuelve a comisión. En medio de protestas sindicales y la falta de previsión económica, el distrito se debate en una encrucijada sin una clara salida.

MIRAMAR: EL MILLONARIO COSTO EN INTERESES QUE DEBERÁ PAGAR EL MUNICIPIO PARA CUBRIR SUELDOS
El pago de sueldos y aguinaldo sigue sin solución .

 

Tras la decisión de los integrantes del Concejo Deliberante de enviar nuevamente a la comisión —creada especialmente para dicho fin— el pedido de autorización para girar en descubierto y poder así pagar los sueldos de junio y el medio aguinaldo, muchas fueron las aristas que comenzaron a aflorar respecto a dicha situación. Una de ellas —la cual, por obvias razones, el oficialismo no menciona— son los intereses que la comuna deberá abonar por utilizar lo que se denomina una “herramienta financiera que utilizan muchos municipios”.
 
Quienes siguen de cerca el tema afirman que “en caso de que se apruebe la propuesta del radicalismo, que habla de una autorización para un giro en descubierto de $590 millones, y teniendo en cuenta lo informado por la comuna en el proyecto de ordenanza presentado en su momento —que indica que el plazo de devolución es de 15 días y que la tasa de interés es del 56% anual—, la municipalidad debería pagar unos $13,5 millones de pesos de interés, siempre que el banco tome 360 días anuales”. Es decir que, por los $590 millones solicitados, el municipio deberá devolver unos $603 millones.
Ahora bien, si se toma en cuenta que desde el propio oficialismo se afirma que el proyecto radical "no sirve porque solo contempla el aguinaldo, y lo que hay que asegurar además es el pa
go de haberes no solo del corriente mes sino posiblemente de todo el año", esa cantidad aumenta considerablemente.
 
En este caso se tuvo en cuenta el informe elaborado por el Ejecutivo, en el cual señala que la masa salarial mensual asciende a unos $1.475 millones, cifra que contempla a 896 empleados de planta, 356 temporarios y 64 cargos políticos (incluidos los concejales). De esta forma, y si se prevé que la suma a solicitar podría ascender a los $900 millones (el resto es recaudación propia)  de modo tal de hacer frente a parte de los salarios, los intereses ascenderían a los $20,7 millones, por lo que se tendría que devolver en total más de $920 millones.
Si el pedido en descubierto fuera por el total de la masa salarial informada, es decir por los $1.475 millones, el interés a pagar por un descubierto de 15 días ascendería a unos $34 millones.
 
Si bien la cuenta realizada es una suposición —ya que a ciencia cierta nadie sabe al día de la fecha cuál sería el monto a solicitar debido a que el mismo depende de cómo evolucionan los ingresos y egresos de la comuna día a día—, se puede afirmar que si a lo largo de lo que queda del año el Ejecutivo municipal utilizara esta herramienta financiera, solicitando solo unos $590 millones por mes y completando de sus propias arcas el resto —cosa que para muchos sería un milagro—, se estarían pagando en total unos $95 millones de interés de junio a diciembre.
En tanto, si se piden $ 900 millones y se toma en cuenta los $20,7 millones de interés antes mencionados multiplicados por doce meses —es decir, se tiene en cuenta que, tal como afirman oficialmente, “la crisis será peor”—, la suma final ronda l
os $248 millones; y si se proyecta hasta el fin del actual mandato en diciembre 2027, el número ascendería a los $372 millones, siempre y cuando el monto solicitado sea de $900 millones según el cálculo utilizado en el ejemplo.

Política y reclamos

En la sesión de ayer, desde el bloque oficialista se indicó que la responsabilidad que le cabe a los ediles es garantizar el pago de haberes y que todo lo que se trate fuera de ello “es zaraza política”.
La expresión llama la atención ya que, por un lado,
nadie puede olvidar o desconocer que el responsable del pago de haberes y de hacer las previsiones del caso es el Ejecutivo local, mal que le pese a sus seguidores, afiliados y dirigentes.
Es cierto que la situación económica nacional no es la mejor y que
los recursos no abundan. También es cierto que, en principio, para salvar esa situación lo primero que se hizo fue avanzar con un aumento de tasas muy por encima de la inflación prevista para este año.
También es cierto —como afirma el titular de la Secret
aría de Economía del municipio— que las tasas que se cobran están desfasadas y presentan un retraso más que considerable. Habría que analizar entonces quiénes fueron los responsables de esta situación a lo largo de la última década, ya sea a nivel municipal, provincial o nacional, habida cuenta de que habitualmente se indica que “el distrito no es una isla”.
 
Hoy, en su afán por salvar un obstáculo que —nuevamente, a decir del propio oficialismo— se avizora en crecimiento, se intenta invertir la carga de la culpa, echando sobre las espaldas de los concejales una decisión que, tal como está presentada, les toca tomar, pero que a todas luces no generaron.
 
Otro punto a tener en cuenta es el reclamo sindical llevado ayer adelante en el seno del Concejo.
¿Está bien que los empleados se manifiesten y reclamen?
Por supuesto que sí, están en todo su derecho, al igual que el resto de los habitantes del distrito. 
Reclamar es un derecho. Maltratar no lo es. Ni ayer,  ni en noviembre pasado, cuando la agredida fue la presidenta de la Legislatura, Sabina Vujovich.
Lo cortés no quita lo valiente.
¿Es entendible la angustia, incertidumbre y bronca que se apoderó de algunos
empleados municipales?
Por supuesto que sí. Nadie quiere llegar a fin de mes y ver su cuenta con saldo negativo.
Lo que no es entendible es que a última hora se lleve un reclamo a la puerta del Concejo Deliberante, no solo porque allí no se generó el prob
lema, sino porque esta situación ya era conocida por toda la sociedad y, por ende, también por los integrantes del sindicato que, al parecer, no pudieron, no supieron o no quisieron hacer los reclamos pertinentes en tiempo y forma ante quien corresponde, que es ni más ni menos que el Ejecutivo municipal.
 
Ayer quedó en evidencia cierto direccionamiento o confusión de muchos de quienes asistieron a la sesión, a punto tal que, tras la votación que decidió enviar el pedido nuevamente a comisión, muchos de los presentes cargaron las tintas contra los ediles de la oposición, olvidando que el pedido de postergación vino del bloque oficialista de la mano de la presidenta de dicho bloque, la concejal Belén Battenti (PJ).
Dicho en buen romance, un problema generado quizá por cierta displicencia a la hora de mane
jar las cuentas de la comuna fue girado para que sea resuelto por los integrantes de la Legislatura municipal, quienes, a pedido del propio oficialismo, decidieron pasar el tema a comisión para buscar una salida alternativa. Sin embargo, para los presentes, la culpa de no salir de allí con la seguridad de que iban a cobrar en “48 horas” fue solo de quienes no comulgan con el oficialismo.
Rara manera de interpretar la realidad.

Contribuyentes

No son pocos los que se preguntan por qué la totalidad de los contribuyentes del distrito debe cargar sobre sus hombros (o bolsillos) con el pago de millonarios intereses debido a lo que muchos afirman que es una mala gestión de la cosa pública; dinero que podría ser destinado a solucionar otros problemas o faltantes que aquejan a la comuna y que forman parte de los reclamos diarios. A esto se suman quienes afirman que no es justo que los empleados municipales y sus familias deban soportar este nivel de incertidumbre respecto a sus salarios, a sabiendas de que la solución propuesta es solo un parche.
 No alcanza con decir “nos hacemos cargo del problema”, frase dicha quizá en forma solidaria debido a la obediencia partidaria, por algunos edile
s del PJ.
Quizá, y solo quizá, quienes tienen el poder de decisión deberían solucionar primero las “cuestiones de previo y especial pronunciamiento”, de modo tal de poder así pensar en nuevos mecanismos que permitan a los empleados municipales y a todos lo
s contribuyentes del distrito proyectar un futuro mejor y no solo salvar la coyuntura por la cual les toca atravesar.

Responsabilidad o Convicción

Así las cosas, es muy probable que muchos de los integrantes de los distintos bloques del Concejo Deliberante se debatan por estas horas en lo que el sociólogo Max Weber dio en llamar la “Ética de la Convicción y la Ética de la Responsabilidad”.
Según Weber en el prim
ero de los casos, una persona dice: “Esto está bien o está mal. Si está mal no lo hago, porque esa es mi convicción”.
En tanto, en la Ética de la Responsabilidad el planteo es otro. Allí lo que se dice es: “Si hago esto me voy a meter en un lío, pero es mi
responsabilidad hacerlo en pos de algo mejor”. Y lo hace.
Lo cierto es que, por estas horas, nadie sabe cuál será la llave que abra la puerta que permita salir de una encrucijada que, al parecer, será más larga que la noche de los tiempos. Mientras tanto
 es de esperar que el Ejecutivo local encuentre el camino correcto porque, al parecer, por estas horas deambula hacia ningún lugar.

D.R