SAN CAYETANO: LA HISTORIA DETRÁS DEL SANTO QUE MOVILIZA A MILLONES DE PERSONAS
Cada 7 de agosto, la fe popular renueva una de las tradiciones más arraigadas del país. Por qué se convirtió en el protector de los trabajadores y dónde se concentra el epicentro de la devoción.
Este 7 de agosto, la fe católica y la devoción popular se unen una vez más para conmemorar el Día de San Cayetano. Como ocurre cada año, miles de fieles se movilizan en santuarios y parroquias de todo el país para agradecer el sustento diario o pedir por la llegada de un empleo digno y estabilidad económica.
El origen de la conmemoración
La fecha de esta festividad responde a la tradición cristiana de conmemorar el tránsito de los santos hacia la vida eterna. El 7 de agosto de 1547 marca el día del fallecimiento de San Cayetano en Nápoles, Italia.
Nacido en Vicenza en 1480 dentro de una familia de la nobleza, Cayetano desestimó sus privilegios de cuna y sus riquezas hereditarias para consagrar su vida a la fe y la asistencia social
Así fue como dedicó sus recursos y tiempo a cuidar enfermos e indigentes, Impulsó la creación de los Montes de Piedad, entidades que brindaban préstamos accesibles a personas de escasos recursos para protegerlas de explotadores financieros.
Además la tradición sostiene que en momentos de extrema escasez, sus oraciones ante el Sagrario derivaban en la provisión inesperada de donaciones y comida para los comedores.
Canonizado en 1671, el culto a San Cayetano se extendió a nivel global, pero encontró en la Argentina un arraigo singular hasta transformarse en una de las figuras más convocantes de la religiosidad popular.
El centro neuralgico de esta devoción se ubica en el barrio porteño de Liniers, donde se erige su famoso santuario —iniciado en 1900 y convertido en parroquia en 1913—. En cada víspera del 7 de agosto, miles de personas realizan vigilias y forman filas interminables para tocar la imagen del santo, renovar promesas y solicitar que la prosperidad y el trabajo nunca falten en el hogar.