SEMBRANDO FUTURO: LA APUESTA DE LOS ÍDOLOS DE FÜTBOL POR LA TIERRA

Ganadería, cultivos extensivos y bodegas de autor. Cómo las estrellas del deporte construyen un motor productivo sustentable tras colgar los botines.

SEMBRANDO FUTURO: LA APUESTA DE LOS ÍDOLOS DE FÜTBOL POR LA TIERRA
Nicolás Burdisso fundó "Vinos de Potrero" en Gualtallary, en pleno Valle de Uco. (Foto Gentileza)

Lejos de la volatilidad de los mercados financieros y los activos especulativos de moda, las grandes estrellas del fútbol argentino están encontrando en la tierra el refugio más seguro para su capital. La compra de campos, la ganadería de precisión y la vitivinicultura de autor se han transformado en el destino dilecto para reconvertir ingresos extraordinarios en negocios sostenibles con proyección intergeneracional.
 
Así es como algunos especialistas afirman que "La tendencia actual marca un marcado favoritismo por los activos tangibles. Campos, desarrollos agroindustriales, viñedos e inmuebles constituyen instrumentos de inversión aptos para resguardar la rentabilidad frente a la inflación y las turbulencias financieras, garantizando al mismo tiempo un flujo constante de fondos".
 
Diversos referentes deportivos, tanto retirados como en actividad, encabezan esta modalidad de diversificación de fondos.
 
Gabriel Batistuta destaca entre los precursores de este modelo. En la provincia de Santa Fe, el histórico atacante administra una superficie de 20.000 hectáreas destinadas a cultivos extensivos de soja, maíz y girasol, combinadas con la explotación ganadera bovina.
 
Por su parte, Leonardo Ponzio gestiona un establecimiento familiar en Las Rosas, Santa Fe, donde tras su retiro formal de las canchas desarrolla producción de granos y ganadería vacuna.
 
En el caso de Lionel Messi y su grupo familiar, el esquema patrimonial abarca campos en Entre Ríos —con un predio de 5.000 hectáreas enfocado en producción pecuaria cerca de Gualeguaychú— junto con propiedades rurales adicionales en Buenos Aires y Santa Fe, que se complementan con sus proyectos inmobiliarios y gastronómicos.
 
A su vez, Paulo Dybala figura desde 2019 como titular del establecimiento La Selva, un predio de 700 hectáreas ubicado en el norte cordobés orientado a la explotación agroganadera y al agroturismo.

Vinos

El sector vitivinícola representa otro eje relevante dentro de las decisiones de inversión de los futbolistas de primer nivel.
 
Lautaro Martínez conformó junto a su esposa, Agustina Gandolfo, la finca Cittanina a partir de un viñedo tradicional de 1929 ubicado en Luján de Cuyo, Mendoza, enfocado en la elaboración de vinos finos para mercados internacionales.
 
Leandro Paredes impulsó una etiqueta propia de vinos en alianza con una bodega mendocina (Mi Victoria), a la vez que participa en la dirección de un emprendimiento de avicultura en Plottier, provincia del Neuquén.
 
Asimismo, Nicolás Burdisso creó la bodega Vinos de Potrero en la región del Valle de Uco, involucrándose de manera directa en la conducción operativa del proyecto y de los viñedos.
 
En la Patagonia, Javier Zanetti concretó un acuerdo con la firma vitivinícola Humberto Canale en Río Negro para elaborar una línea de Malbec, cuyos ingresos respaldan el financiamiento de sus programas sociales a través de la Fundación Pupi.
 
La orientación de capitales hacia estos sectores responde a una lógica de preservación patrimonial que trasciende la búsqueda de retornos inmediatos.  

Estrategias
 
 Quienes se dedican de lleno al tema aseguran que “
los atletas profesionales comprenden con mayor claridad la naturaleza acotada de sus años de mayor ingreso, buscando convertir esa liquidez temporal en activos capaces de generar recursos económicos de manera sostenida a lo largo de las décadas.
 
La solidez de la tierra actúa como pilar central en estas decisiones, diferenciándose de activos especulativos o volátiles. La condición del suelo como recurso limitado, sumada a la demanda global constante de alimentos, posiciona al agro como una alternativa de resguardo patrimonial intergeneracional administrada por equipos profesionales.
 
Adicionalmente, el panorama agroindustrial argentino ofrece alternativas diversas que van más allá de los cultivos tradicionales, permitiendo el ingreso a segmentos de especialidad con márgenes atractivos como la producción olivícola, frutos secos, arándanos y vinos de alta gama.
 
En última instancia, el éxito económico de estos proyectos no se mide por el volumen de ingresos generados durante la etapa deportiva, sino por la eficacia para transformarlos en una estructura productiva sustentable a largo plazo.

Info: I.P – G.E