UNA AFICIÓN QUE GENERA MÁS PROBLEMAS QUE BENEFICIOS
El pedido de la Asociación Judicial Bonaerense (AJB) de unas parcelas propiedad de la municipalidad de General Alvarado para ampliar el predio turístico que la misma tiene en el lugar, generó un revuelo de proporciones bíblicas habida cuenta que para muchos, al menos, es una cuestión que no está bien explicada.
Para entender el caso hay que mencionar que en abril de 2024 la AJB presentó un pedido de tierras frente a la costa, una franja de 150 por 240 metros, con la intención de ampliar el camping que tiene en el lugar.
Está mal esa solicitud? Por supuesto que no!!.
El sindicato puede pedir lo que quiera o lo que entienda es conveniente para sus afiliados y con toda razón así lo hizo y hasta es digno de destacar que quiera ampliar los servicios que presta y de paso hacerse de unos cientos de metros cuadrados de tierra frente al mar.
Lo que sucede es que tanto el pedido presentado por el AJB como el expediente en sí, -al que Periodismoya.com tuvo acceso- adolecen de cierta información que sería más que interesante conocer a la hora de que un concejal pueda tomar una decisión al respecto, más si se tiene en cuenta que se trata de la cesión de tierras municipales, cosa que todas luces no se puede tomar a la ligera , por más que el beneficiario sea “una institución con más de 40 años en Miramar que genera puestos de trabajo y millonarios ingresos para la ciudad”, como afirman desde el sindicato.
En el pedido, además de identificar específicamente las parcelas, los representantes del sindicato dejan sentado las bondades de dicha institución como así también el aporte que la misma hace a la ciudad, pero no aclaran si dicha entrega de tierras es en concepto de venta, de concesión por una determinada cantidad de años, si están dispuestos a pagar un canon o bajo qué figura pretenden se realiza la misma. El escrito dirigido al intendente Sebastián Iantuony solo señala: “tenga a bien otorgar….”, cosa que abre la puerta a más de un conjetura, acertada o no.
Dicho en buen romance: la idea es hacerse de esas tierras ad honorem y no está mal que así lo pretendan, lo que no significa que, les guste o no, deba ser así.
El expediente enviado por el Ejecutivo al Concejo Deliberante tampoco da cuenta cómo sería dicha entrega, ya que no menciona si habría un convenio de uso, si sería una concesión a través del pago de un canon como sucede con los balnearios o que beneficio obtendría la municipalidad, y por ende el conjunto de quienes viven en el distrito tras la transacción.
Nada.
Ni siquiera un borrador de un futuro convenio. Solo una serie de informes de las distintas áreas municipales con competencia en el tema y la sugerencia de la aprobación de la entrega.
La peor de todas
En medio de esta cuestión apareció la concejal Viviana Farías (Pro) quien tras leer el expediente encendió las luces de alarma señalando que al mismo le faltaba información trascendental que permita avanzar en la toma de decisiones.
A partir de allí los dimes y diretes sobre el caso estuvieron a la orden del día y como es habitual produjeron cortocircuitos entre algunos integrantes de los distintos bloques que conforman la Legislatura municipal, quienes también como es habitual decidieron dejar sentada su posición a través de las redes sociales, cosa que calentó aún más el caldero legislativo .
Así las cosas, durante los últimos días de la semana pasada las idas y vueltas y las acciones de buenos oficios de algunos ediles que proponían que a cambio de las tierras la AJB realizaran una serie de intervenciones urbanísticas, cosa que desde el sindicato señalaron no estaba en sus planes, estuvieron a la orden del día.
Una vez más Farías quedó en el centro de la escena y los gremialistas no dudaron en descargar munición de grueso calibre sobre ella, ya que entienden que tras su intervención el proyecto no prosperó.
No es intención de quien escribe defender a ningún concejal, cada uno de los ediles sabrá las acciones que debe llevar adelante según su buen juicio, pero tras la lectura del expediente no cabe ninguna duda que el mismo carece de información relevante que permita avanzar en una decisión final, es decir, no se tuvo en cuenta, como dirían en el ámbito judicial, las cuestiones de previo y especial pronunciamiento, es decir, las cosas que se deben resolver primero antes de empezar con los sustancial del asunto.
Es cierto que están quienes dicen que: “la obligación del Concejo es aprobar o no la cesión y luego será el Ejecutivo quien establezca las condiciones de la misma”. De ser así, resulta una afirmación un tanto extraña ya que no hay concejal que se precie que apruebe un expediente, cualquiera sea, sin conocer a pie juntilla la letra chica del mismo, salvo que la obediencia debida partidaria esté por encima de todo.
Las preguntas que abrió este expediente están a la orden del día, por caso: algunos se preguntan : “Cómo sabía la AJB a ciencia cierta las parcelas a pedir, fue por inside information?.
Otros quieren saber: “Si el municipio realmente tiene intenciones de desprenderse de esas tierras por qué no licitar las mismas y obtener un beneficio económico habida cuenta del desastroso estado de las finanzas oficiales?” . Además están aquellos que se preguntan : “ Por qué no convocar a un concurso de ideas para el desarrollo del lugar, ahora que esa modalidad está en boga?” Mientras que otros afirman que: “Si lo que se pretende es un fin social de esas pardelas, por qué no abrir el juego a otros sindicatos o diversas ONG para que presenten sus proyectos de desarrollo?.
Así las cosas, una vez más, quedó de manifiesto cierta afición del Ejecutivo local liderado por el intendente Sebastián Ianantuony, de enviar al Deliberante expedientes poco sustentados o carentes de información -en el barrio le dirían atados con alambre- que no pasan ninguna lectura a fondo, basta recordar la propuesta de cambiar una deuda por tasas municipales de $ 512 millones por 100 lotes, realizada por un particular y fuertemente recomendada por el Ejecutivo para su aprobación. Todas cuestiones que finalmente caen en saco roto o duermen el sueño de los justos a la espera de una mejor oportunidad “a ver si pasa”; cosa que genera desazón entre quienes las impulsan y enfrentamientos entre los distintos actores de la sociedad.
D.R