LULA SORPRENDIDO: BOLSONARO GANÓ LA PRIMERA VUELTA Y VA POR TODO
El hijo de Jair Bolsonaro terminó primero en la elección presidencial y dejó al actual mandatario obligado a remontar en tres semanas. Lula esperaba otro resultado, pero ahora deberá enfrentar una segunda vuelta que aparece mucho más abierta de lo que anticipaban las encuestas.
Brasil amaneció este lunes con un escenario político diferente al que buena parte de los pronósticos había dibujado. Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales y dejó segundo a Luiz Inácio Lula da Silva, en un resultado que sorprendió especialmente porque el actual mandatario llegaba a la jornada electoral con expectativas de terminar primero e incluso con la posibilidad de evitar el balotaje.
Con el 99,99% de las urnas escrutadas, Flávio Bolsonaro obtuvo 47,03% de los votos válidos, contra 45,16% de Lula. En números absolutos, el candidato del Partido Liberal reunió más de 56 millones de votos, mientras que el presidente superó los 53,8 millones. Ninguno alcanzó el 50% necesario para consagrarse en primera vuelta y ambos volverán a enfrentarse el 25 de octubre.
La diferencia, cercana a los dos puntos, no es solamente estadística. Tiene un fuerte significado político porque Flávio consiguió colocarse por delante de Lula cuando las últimas encuestas todavía mostraban al presidente como el candidato con mayores posibilidades de terminar primero.
El propio clima previo de campaña explica parte de la sorpresa. El último Datafolha antes de la votación ubicaba a Lula con el 45% de los votos válidos y a Flávio con el 42%, dentro de un empate técnico. Para la segunda vuelta, el mismo estudio mostraba también un escenario prácticamente igualado: 47% para Lula y 46% para Flávio, con una diferencia que estaba dentro del margen de error.
Lula, recalculando
El resultado modificó las expectativas del oficialismo. Lula, de 80 años, buscaba un nuevo mandato y afrontaba la elección con la intención de aprovechar su estructura política y su experiencia para imponerse en la primera vuelta o, al menos, llegar al balotaje como el candidato más votado.
El presidente quedó segundo y ahora deberá recuperar terreno frente a un adversario que llega al segundo turno con el impulso político de haber derrotado las previsiones. La elección volvió a mostrar, además, que el voto bolsonarista conserva una capacidad de movilización considerable y que la polarización entre el PT y el espacio construido alrededor de Jair Bolsonaro continúa siendo uno de los principales ejes de la política brasileña.
Flávio Bolsonaro, de 45 años, consiguió además transformar la elección en algo más que una disputa entre dos candidatos: convirtió el resultado en una reivindicación del espacio político de su padre. Después de conocerse los resultados sostuvo que “Brasil quiere un cambio” y presentó su triunfo como una señal de agotamiento del ciclo del Partido de los Trabajadores
¿Puede ganar Bolsonaro?
La pregunta quedó instalada inmediatamente después del cierre de las urnas. El resultado no permite anticipar quién ganará el 25 de octubre, pero sí muestra que Flávio Bolsonaro llega a la segunda vuelta con una posición mucho más competitiva de la que se esperaba antes de votar.
Hay varios elementos que explican esa situación.
En primer lugar, parte de los votos obtenidos por los candidatos que quedaron fuera de la segunda vuelta deberá ahora redistribuirse. En segundo término, existe un sector importante del electorado que no está identificado ni con el lulismo ni con el bolsonarismo y que puede resultar decisivo en la definición.
El último Datafolha previo a la elección mostraba precisamente esa disputa por el voto no alineado: entre quienes no se identificaban con ninguno de los dos grandes polos, 38% decía que votaría por Flávio en un eventual balotaje y 32% por Lula, mientras que un 26% optaba por blanco o nulo. Los números deben ser tomados con cautela por el tamaño de esas submuestras, pero muestran que la segunda vuelta tiene una dinámica propia y que los votos de los candidatos eliminados pueden resultar determinantes.
También será importante observar qué ocurre con la participación. En la primera vuelta, la abstención alcanzó 21,08%, equivalente a más de 33 millones de electores. La capacidad de cada campaña para movilizar a quienes no concurrieron a votar puede convertirse en otro factor relevante.
Un resultado que cambia el mapa
El dato político más contundente de la jornada es que Lula ya no llega al balotaje como el candidato que esperaba una victoria relativamente controlada. Ahora debe enfrentar una segunda vuelta desde el segundo lugar, mientras que Flávio llega con la ventaja simbólica y política de haber superado las expectativas.
Además, el resultado presidencial estuvo acompañado por un avance del Partido Liberal y del espacio conservador en el Congreso y en distintos distritos, lo que agrega otra dimensión a la disputa por el poder en Brasil.
Para Flávio, el desafío será convertir esos casi 56 millones de votos en una mayoría presidencial. Para Lula, la tarea será recuperar a los votantes que no alcanzaron para colocarlo primero y evitar que el impulso conseguido por el bolsonarismo en la primera vuelta se transforme en una victoria definitiva.
La segunda vuelta, por lo tanto, comienza con una certeza y una incógnita. La certeza es que Lula esperaba otro resultado y terminó segundo. La incógnita es si Flávio Bolsonaro podrá transformar esta inesperada victoria de primera vuelta en la llegada de un nuevo Bolsonaro al Palacio del Planalto.
Brasil tendrá tres semanas para responderla.
Info: B.L - redacción