"ADORNIGATE" : UN COSTO POLÍTICO INNECESARIO QUE EL GOBIERNO INSISTE EN PAGAR

Las acciones del Jefe de Gabinete lo colocaron en el peor de los mundos si de ética y moral se habla. A la vez, la oposición hace gala de la tan mentada indignación selectiva.

"ADORNIGATE" : UN COSTO POLÍTICO INNECESARIO QUE EL GOBIERNO  INSISTE EN PAGAR
Manuel Adorni, jefe de Gabinete.

Si Manuel Adorni estuviera hoy sentado como panelista en algún programa de televisión —tal como lo hizo en su momento junto a Baby Etchecopar— y tuviera que analizar el accionar de un Jefe de Gabinete, sus dichos y las explicaciones respecto al cfrecimiento patrionial del mismo, seguramente no dudaría en fustigarlo fuertemente. No se entiende entonces por qué, ante semejante catarata de mentiras o al menos verdades a medias, el funcionario nacional se molesta frente a las críticas ajenas.
 
El mayor problema que enfrenta el funcionario —además de una situación judicial que corre por un camino paralelo y de la cual podrá zafar o no,  nunca se sabe— es el costo político que desde hace más de 90 días le genera a un gobierno empeñado en sostenerlo a como dé lugar.
 
]Es cierto que existe una máxima no escrita en la política que reza que ningún intendente, gobernador o presidente entregará a uno de sus funcionarios más cercanos por el "asedio de la oposición o la prensa". Según esta mirada, ceder significaría dar un gesto de debilidad o admitir que un tercero maneja las riendas del poder. Sin embargo, también es verdad que cuando alguien tiene un "problemita", sus pares al principio se solidarizan o, al menos, guardan silencio (algo que como gesto político algunos consideran muy valioso).
 
Luego, si el problema persiste, comienzan a tomar distancia; y finalmente, si el implicado cae en desgracia, algunos miran para otro lado, otros prefieren hacer mutis por el foro y la mayoría lo acompaña, pero solo hasta la puerta del cementerio. Nada más. Hasta acá llegamosm amigo”.
 
Por el momento, el presidente Javier Milei y su hermana Karina no estarían tan seguros de soltarle la mano a "Manolo". Según analistas, esto podría cambiar ante la intensa presión de sus propios aliados, de quienes el oficialismo reniega pero sabe que necesita para seguir con su plan de gobierno.
 
Hay que decirlo con claridad: la actitud y las explicaciones del jefe de Gabinete —la tercera silla más importante del Gobierno, al menos por título— son, por lo menos, bochornosas. Sus constantes contradicciones y los archivos que salen a la luz todos los días lo dejan cada vez más expuesto, convirtiendo sus dichos en una afrenta para la sociedad en su conjunto.
 Nada de lo que diga Adorni de aquí en más será cien por ciento creíble
. No solo rifó su pequeño capital político —si es que alguna  vez creyó que lo tuvo—, sino que regaló por completo su autoridad ética y moral. Solo aquellos que pertenecen al núcleo duro de La Libertad Avanza (LLA) pueden defenderlo, de la misma manera que los acólitos camporistas intentaban sostener el relato oficial en su momento. Está comprobado que nada bueno sale de eso.

Déjà vu 

 La presión sobre el jefe de Gabinete y algunos movimientos recientes agitaron las especulaciones respecto a un posible alejamiento y a quién podría suceder a “Manolo”. En el radar asoman una ministra, un funcionario de segunda línea bastante conocido y un "tapado".
 
Si bien de cara a la sociedad el Gobierno mantiene su apoyo a la continuidad de Adorni, están quienes afirman contra viento y marea que en los pasillos de la Casa Rosada la incomodidad crece dentro del círculo más cercano a los Milei.  A estas alturas, ven cómo la gestión está estancada por el "Adornigate", a punto tal que ningún dato económico positivo logra desviar el foco de la opinión pública nacional.
 
Por si fuera poco, los sectores aliados como el PRO o algunos represenatntes provinciales salieron  a pedir que de una vez por todas el gobierno entregue al jefe de Gabinete, cosa que le puso más pimienta a las especulaciones sobre un eventual reemplazo.
 
Fuentes consultadas, habituadas a los dimes y diretes de la política, afirman de manera tajante: "La entrevista fue un error. Fue peor el remedio que la enfermedad. Si antes nadie le creía, ahora menos". Para rematar  indicando que “si vamos a bancar a como de lugar  las explicaciones de Manuel, mañana vamos a tener que asegurar que Cristina es inocente”.

Los nombres

Entre los posibles candidatos volvió a sonar el nombre de la ministra Sandra Pettovello. Sin embargo, las mismas fuentes aclaran que a ella no le interesa el cargo, aunque su impronta encaja con lo que Karina Milei busca para la Jefatura de Gabinete: es de extrema confianza del presidente y no tiene mayores aspiraciones políticas propias., cosa que algunos ponen en tela de juicio.
 
Otro nombre en la lista es el del canciller Pablo Quirno, quien ya había sonado como posible reemplazo cuando la continuidad de Adorni se puso en duda por primera vez. En este caso, el funcionario cuenta con la confianza de "la Jefa", pero no es un libertario de "paladar negro". A diferencia de Pettovello, si lo convocan Quirno  estaría interesado en hacerse cargo de la Jefatura de Gabinete.
 
Por último, quienes siguen de cerca el tema aseguran que en las últimas horas apareció un tercer nombre, un "tapado": se trata de Ignacio Devitt, actual secretario de Asuntos Estratégicos. Es un perfil de bajo perfil que suele concurrir a la mesa política del Gobierno, aunque hay quienes creen que a Devitt "todavía no le da el piné" para asumir semejante responsabilidad.

Indignación selectiva

Un dato que muchos en las filas de LLA mencionan en voz baja es el daño colateral que esta situación le causa al Gobierno y cómo la oposición —en especial el kirchnerismo y la izquierda— saca provecho de ello.
 
Así, es fácil ver cómo algunos levantan la voz exigiendo la destitución de Adorni por un delito que, según entienden, él mismo confesó al señalar que evadió impuestos por más de una década, mientras que a la vez y con la misma vehemencia piden la libertad de Cristina Fernández de Kirchner, condenada por defraudación al Estado por más de 500 millones de dólares. Indignación selectiva,  le dicen.
Finalmente hay que recordar que la "salida de Adorni" se mencionó tantas veces que a muchos les recuerda la fábula del pastorcito y el lobo.

D.R