PBA Y EL DILEMA DEL PODER: Entre la autonomía municipal y la relección eterna.
Frente al freno legal que les impedirá volver a postularse en 2027, jefes comunales del peronismo y el radicalismo buscan reformar la ley que limita los mandatos consecutivos. Como alternativa, resurge el reclamo por la autonomía municipal para dictar sus propias reglas electorales y administrar recursos.
El escenario político en la provincia de Buenos Aires vuelve a estar atravesado por una discusión estructural que condiciona el mapa de poder local: el límite a las reelecciones de los intendentes y la deuda histórica de la autonomía municipal.
Con la mirada puesta en el horizonte electoral de 2027, decenas de jefes comunales que hoy transitan su segundo mandato consecutivo se enfrentan al cerrojo impuesto por la Ley 14.836 (sancionada en 2016 y modificada en 2021).
De no mediar un cambio legislativo, el marco normativo actual les impedirá presentarse nuevamente a las urnas, lo que precipitaría un recambio masivo en las intendencias bonaerenses.
Diferencias
La normativa vigente establece que intendentes, concejales y legisladores bonaerenses solo pueden permanecer en sus cargos por dos períodos consecutivos (ocho años). Sin embargo, desde la promulgación de la ley, las fisuras internas en los bloques parlamentarios no dejan de de aflorar.
Por un lado, un transversal grupo de jefes comunales —que abarca tanto a intendentes del peronismo como del radicalismo— argumenta que la limitación condiciona la "voluntad popular". Sostienen que, si la ciudadanía aprueba una gestión local, el Estado no debería inhabilitar a ese dirigente para someterse nuevamente a las urnas.
Por el otro, sectores del Frente Renovador, el PRO, la Coalición Cívica y La Libertad Avanza rechazan enfáticamente cualquier intento de flexibilización. Para este arco político, la alternancia en el poder es un principio básico de la república para evitar el acaparamiento institucional y el desarrollo de liderazgos caudillistas.
Autonomía municipal
Ante la complejidad de acordar una reforma electoral en la Legislatura provincial, algunos impulsan sumar al debate el concepto de la autonomía municipal real.
Aunque la Constitución Nacional garantizó en su reforma de 1994 la autonomía de los municipios, la Provincia de Buenos Aires no adecuó su Carta Magna local y continúa rigiéndose por la Ley Orgánica de las Municipalidades (LOM). Esta falta de adecuación mantiene a los distritos bonaerenses atados a decisiones centralizadas en La Plata.
Quienes promueven la autonomía argumentan que los Concejos Deliberantes deberían tener la facultad de sancionar su propia Carta Órgánica municipal, tal como corre en otros puntos del país, por caso en la provincia de Neuquén con municipalidades que cumplan ciertos requisitos.
Quienes conocen el tema a pié juntillas afirman que esta situación les otorgaría a las comunas “soberanía no solo para fijar sus propias reglas de elección y permanencia en el cargo, sino también para administrar tributos y gestionar servicios de los que hoy se hacen cargo sin la contrapartida de fondos provinciales o nacionales”.
El margen de maniobra se achica a medida que corren los plazos institucionales. Si las negociaciones en la Cámara de Diputados y el Senado bonaerense se estancan, la discusión sobre la autonomía pasará de ser un dilema técnico-jurídico a una bandera política estratégica para los jefes territoriales.
Así las cosas el resultado de esta pulseada definirá si la Provincia camina hacia una renovación dirigencial obligada, hacia una descentralización sin precedentes o habilitará a los capitostes de siempre a perpetuarse en el cargo.
D.R