UN MONET ESCONDIDO DURANTE MEDIO SIGLO COSECHÓ 50 MILLONES DE EUROS
El lienzo, pintado en los últimos años del maestro impresionista y conocido hasta ahora solo por una foto en blanco y negro, triplicó su base de salida en Sotheby’s París y se quedó con el récord de la obra más cara jamás subastada en Francia.
Durante décadas fue poco más que un rumor con forma de fotografía. Ahora, “Iris” de Claude Monet tiene precio, dueño y un lugar en los libros de historia del arte: 50 millones de euros (unos 56 millones de dólares) bastaron para adjudicárselo en una sala de Sotheby’s en París, donde se convirtió en la pintura más cara vendida en suelo francés.
La batalla fue larga. Seis coleccionistas pujaron durante 45 minutos y, cuando parecía que todo estaba dicho, dos de ellos siguieron midiéndose otros 20. El ganador, un coleccionista asiático, levantó el teléfono y se llevó la pieza sin pisar la sala, según informó la casa de subastas.
El resultado dejó atrás cualquier cálculo previo. Las estimaciones iniciales rondaban entre 22 y 30 millones de euros, y el precio final desplazó al anterior récord francés: los 43,2 millones que en 2010 había alcanzado “Cabeza de cariátide”, de Amedeo Modigliani.
Pintado entre 1924 y 1925, cuando Monet (1840-1926) ya estaba en el tramo final de su vida, el cuadro de 1,60 por 1,80 metros es hijo de los jardines de Giverny, donde el artista pasó años persiguiendo la luz y el color. Perteneció a la colección de Jeanne Schlumberger, que lo obtuvo gracias a su cercanía con el entorno del pintor, y permaneció en la residencia familiar parisina lejos de museos y exhibiciones.
A su misterio se sumó otro atractivo: llegó a la subasta sin barnices ni restauraciones de peso, un estado de conservación que los especialistas valoran casi tanto como la firma.
La venta llega además en un año simbólico, el del centenario de la muerte del artista. Aun así, “Iris” todavía está lejos del techo de Monet: su récord mundial sigue siendo “Meules”, de la serie de los almiares, que en 2019 se vendió en Nueva York por 110,7 millones de dólares. el mensaje del mercado fue claro: cuando aparece una obra fresca, intacta y con historia, los grandes coleccionistas están dispuestos a pagar lo que haga falta.