YA FUNCIONA EN ARGENTINA UN “LAVADERO AUTOMÁTICO” DE PERROS
El sistema que ya está vigente en Europa ofrece franquicias en el país.
Una tecnología española llegó a Buenos Aires con la promesa de cambiar esa ecuación de raíz. Se llama Lavakan, opera desde una cabina de baño de acero inoxidable, y el perro entra solo, tranquilo, sin forcejeos ni secadores que asustan. Lo que sale del otro lado es un animal limpio, seco y sin estrés. El modelo combina automatización, bienestar animal y una propuesta de negocio escalable para emprendedores.
La empresa tiene presencia en 17 países, entre ellos Italia, Alemania, Suiza, Francia, Brasil, México, Colombia, Chile, Estados Unidos y Canadá, con más de 200.000 clientes acumulados. Su propuesta en Argentina arrancó este año con una base operativa en el barrio de Palermo, sobre la Avenida Raúl Scalabrini Ortiz 3173, donde ya hay tres cabinas funcionando.
Detrás de la empresa están Stephanie Watson y Robert Watson, los fundadores de la operación local; explican que la cabina no es una adaptación de maquinaria industrial ni una improvisación tecnológica sino que fue diseñada desde cero por un equipo de peluqueros caninos, veterinarios e ingenieros, con el objetivo explícito de mejorar la experiencia del baño para el animal.
Fabricadas íntegramente en acero inoxidable, las cabinas operan con componentes de proveedores de primer nivel como Schneider Electric y STMicroelectronics, sobre un sistema basado en Debian. No hay plásticos ni superficies con bordes peligrosos. El sistema de secado utiliza doble turbina silenciosa, diseñada específicamente para reducir los decibeles y evitar el estrés auditivo que generan los secadores tradicionales en los animales. Para perros con fobia al baño, mascotas rescatadas, animales gerontes con problemas de piel, esa diferencia, afirman desde la empresa, es concreta y observable.
El proceso puede durar entre 30 minutos y una hora dependiendo del tamaño, el tipo de pelo y el comportamiento de cada perro. El sistema admite tres modalidades de operación: autoservicio completo, donde el propio dueño de la mascota gestiona todo el proceso; un esquema mixto con asistencia del operador; o bien un uso completamente manual cuando la situación lo requiere.
El negocio:
La pregunta que más interesa a quienes piensan en sumar una cabina Lavakan a su pet shop, clínica veterinaria o peluquería canina es, lógicamente, la económica .
La inversión total por cabina, incluyendo el equipo, la instalación y la adecuación del local, se ubica entre u$s55.000 y u$s75.000. El tiempo estimado de recupero es de tres años, y la empresa asegura que el equipo puede amortizarse con tan solo un baño diario.
El ticket promedio que paga el consumidor final varía según el tamaño de la mascota, pero ronda los $45.000 por baño.
Para quien quiera ingresar al negocio, Lavakan ofrece modelos de licencia y franquicia. Las primeras cabinas del país fueron importadas directamente desde España, pero a partir de 2027 está previsto el comienzo del ensamblaje local, lo que podría reducir costos y acelerar los tiempos de entrega, que hoy la empresa describe como "inmediatos".
La gestión del negocio está apoyada en una app propia que permite a los operadores monitorear en tiempo real la cantidad de baños realizados, el tipo de pelo y tamaño de cada mascota atendida, la facturación acumulada, el historial de clientes y el tipo de servicio prestado a cada uno. La plataforma también cuenta con conexión a un gestor de comunidad para el envío de mensajes automatizados a los clientes, y genera una ficha técnica por mascota que puede consultarse en cada visita.
Info: L.K - I.P - redacción