SEGÚN LA UCA CRECE LA VULNERABILIDAD ECONÓMICA EN ADULTOS MAYORES
El deterioro socioeconómico impacta con mayor fuerza en los sectores más vulnerables, donde siete de cada diez familias no logran cubrir las necesidades básicas y se incrementan las dificultades en alimentación, vivienda y salud.
El panorama socioeconómico de la población de 60 años o más en la Argentina registra un incremento sostenido en sus niveles de vulnerabilidad. Según el informe “Vivir y envejecer en contextos de desigualdad (2017-2025)”, elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA), el 46,0% de los hogares integrados por adultos mayores presentó ingresos insuficientes durante el período 2024-2025. La cifra representa el punto más alto del registro histórico analizado .
La brecha socioeconómica marca diferencias sustanciales según el nivel de ingresos. En el estrato muy bajo, el 71,1% de las familias no dispone de los recursos mínimos para la subsistencia cotidiana, mientras que en el estrato bajo la problemática afecta al 55,2% de los hogares.
En el segmento socioeconómico más postergado, solo el 42,4% de las familias percibe algún tipo de programa de transferencia directa o ayuda alimentaria. A nivel general, la cobertura de estos esquemas estatales en hogares con personas de 60 años o más descendió del 30,6% al 26,8% .
Las dificultades de subsistencia impactan de manera directa en el acceso a bienes fundamentales como la alimentación y los servicios. La inseguridad alimentaria ascendió del 12,3% en el trienio 2017-2019 al 18,4% en el bienio reciente, con una afectación que escala al 39,1% en el sector socioeconómico más bajo. Asimismo, la imposibilidad de afrontar los gastos cotidianos llevó al 21,3% de los hogares con adultos mayores a interrumpir el pago de algún servicio público, una cifra que asciende al 39,4% entre los estratos de menores recursos.
A este escenario se suman los déficits en materia habitacional y sanitaria. Un 25,2% de la población mayor carece de acceso a redes esenciales de agua, gas o saneamiento —indicador que roza el 50% en la franja más vulnerable—, mientras que el 11,8% habita en viviendas con deficiencias edilicias. En el área de la salud, el 35,2% de las familias postergó o suspendió consultas médicas y la compra de medicamentos por motivos económicos.
En relación con las prestaciones médicas, durante 2025 cerca del 74% de los adultos mayores utilizó los servicios de PAMI para atención clínica y un 70% para la adquisición de fármacos. No obstante, las evaluaciones sobre el sistema varían según el rubro: mientras el 61,7% califica de manera positiva la atención médica recibida, la conformidad con la cobertura de medicamentos desciende al 49,7%, registrándose las valoraciones más bajas en los sectores socioeconómicos con mayores carencias.
Info: Uca – N.A – redacción