JUSTICIA PENAL JUVENIL: COMIENZA UNA NUEVA ETAPA. En qué consiste?

La reforma reemplaza el régimen vigente desde hace más de cuatro décadas. Reduce la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, incorpora penas alternativas, limita las condenas de prisión y refuerza el rol de las víctimas.

JUSTICIA PENAL JUVENIL: COMIENZA UNA NUEVA ETAPA. En qué consiste?
Ya está en vigencia el nuevo Regimen Penal Juvenil en el país.

La Argentina puso en marcha ayer sábado uno de los cambios más importantes en materia penal de las últimas décadas. Tras la aprobación de la reforma impulsada por el Gobierno nacional, comenzó a regir el nuevo Régimen Penal Juvenil, que baja de 16 a 14 años la edad de imputabilidad y reemplaza el sistema vigente desde 1980.
 
La modificación implica que los adolescentes de entre 14 y 17 años que cometan delitos podrán ser sometidos a un proceso penal. Sin embargo, continuarán siendo juzgados bajo un régimen especial, distinto al que se aplica a los mayores de edad, con un enfoque que combina sanción, resocialización y reinserción social..
 
Hasta ahora, los menores de 16 años eran considerados inimputables y no podían ser sometidos a un proceso penal. Con la entrada en vigencia de la nueva ley, ese límite se reduce a los 14 años, una reforma que durante años generó un intenso debate político y jurídico.
 
El nuevo esquema mantiene un tratamiento diferenciado para los adolescentes, aunque incorpora herramientas que buscan dar una respuesta más amplia frente a los delitos cometidos por menores de edad.
 
 
Límites

Uno de los principales cambios es la eliminación de las penas de prisión o reclusión perpetua para los adolescentes.
 
La ley establece que la pena máxima de privación de la libertad será de 15 años. Además, quienes resulten condenados podrán acceder a la libertad condicional una vez cumplidos los dos tercios de la condena y siempre que reúnan los requisitos previstos por la legislación vigente.
 
La reforma aclara que la imputabilidad desde los 14 años no implica automáticamente el encarcelamiento de los adolescentes.
 
El nuevo régimen incorpora un amplio catálogo de medidas alternativas destinadas especialmente a delitos con penas intermedias. Entre ellas aparecen reglas de conducta, restricciones de acercamiento, reparación del daño ocasionado a la víctima, participación obligatoria en programas educativos, actividades comunitarias y amonestaciones formales.
 
Asimismo, la norma prevé la utilización de monitoreo electrónico mediante pulseras para controlar el cumplimiento de determinadas medidas judiciales.
 
 
Instituciones

En los casos en que corresponda una medida privativa de libertad, los adolescentes deberán permanecer en establecimientos especializados, con personal capacitado y separados de los detenidos mayores de edad.
 
La legislación contempla distintas modalidades de alojamiento, desde institutos abiertos hasta centros especializados de detención e incluso arresto domiciliario en determinadas circunstancias. También mantiene la prohibición de difundir datos o imágenes que permitan identificar a los menores involucrados en causas penales.
 
La reforma también fortalece los derechos de las víctimas, que podrán intervenir con mayor protagonismo durante el proceso judicial y acceder a información sobre el avance de las causas.
 
Además, incorpora la responsabilidad civil de los padres por los daños ocasionados por sus hijos cuando estos sean sometidos a un proceso penal juvenil.

Implemetación

Aunque el nuevo régimen ya está vigente, su aplicación plantea importantes desafíos para la Justicia.
 
En distintos juzgados de menores advierten que la baja de la edad de imputabilidad provocará un incremento significativo de expedientes y que todavía existen dudas sobre si el sistema cuenta con recursos humanos, infraestructura, dispositivos de monitoreo y equipos interdisciplinarios suficientes para responder a la nueva demanda.
 
Para acompañar la implementación, el Congreso asignó una partida superior a los 23.700 millones de pesos, mientras la Nación y las provincias avanzan en la adecuación de sus procedimientos y protocolos de actuación.
 
Con la entrada en vigencia del nuevo Régimen Penal Juvenil, la Argentina inicia una nueva etapa en la administración de justicia para adolescentes. El cambio modifica un sistema que permanecía prácticamente inalterado desde hace más de cuatro décadas y abre un escenario que pondrá a prueba tanto la capacidad operativa del Poder Judicial como la eficacia de un modelo que busca equilibrar sanción, protección de derechos y reinserción social.

 Info: redacción