CÓMO ES “SEA LION” EL PROYECTO PETROLERO QUE RECHAZÓ MILEI
Avanza el plan para extraer hidrocarburos en el Atlántico Sur y crece la tensión entre empresas extranjeras y el Ejecutivo argentino
El presidente Javier MIlei salió al cruce de un plan de explotación petrolera en el Atlantico Sur. Dijo que Sea Lion es solo uno de los proyectos que avanzan en las islas. "Existen otros proyectos y otras empresas que también representan una amenaza para los intereses estratégicos de la Argentina", señaló.
La iniciativa quedó en manos de dos petroleras de escala intermedia que asumieron un riesgo político y comercial que las grandes compañías internacionales prefieren evitar. El proyecto busca explotar hidrocarburos en aguas cuya soberanía reclama Argentina.
"Esto significa que hoy nuestra causa nacional enfrenta un peligro claro y urgente, y demanda una repuesta proporcional. No lo vamos a permitir. La Argentina no se quedará de brazos cruzados", completó el mandatario.
El proyecto
El yacimiento se encuentra aproximadamente 220 kilómetros al norte del archipiélago de Malvinas. Está a una profundidad de 450 metros en el lecho marino.
El campo opera bajo las licencias de producción PL032 y PL004b. Ambas corresponden a la cuenca Malvinas norte, una zona que Argentina considera parte de su plataforma continental.
Según datos de Navitas Petroleum, al 31 de julio el yacimiento contaba con reservas probadas y probables por 314 millones de barriles de petróleo. Las estimaciones iniciales hablaban de 216 millones de barriles, mientras que los recursos totales alcanzan los 603 millones.
La primera fase del desarrollo apunta a una producción de 50.000 barriles diarios. Otras proyecciones mencionan hasta 55.000 barriles diarios en la producción inicial.
El primer petróleo está previsto para marzo de 2028, según el cronograma oficial del proyecto. La vida útil estimada del yacimiento es de 30 años.
Las empresas
Sea Lion es operado por Navitas Petroleum, una compañía israelí que posee el 65% de participación en el proyecto. La firma cotiza en la Bolsa de Tel Aviv.
Navitas ingresó al proyecto en 2022 después de adquirir esa participación mayoritaria de Harbour Energy. Con esa operación también asumió el control operativo del área.
El 35% restante pertenece a Rockhopper Exploration, una petrolera británica enfocada en exploración y producción. La compañía cotiza en el mercado AIM de Londres.
Rockhopper participa del proyecto desde las primeras etapas de exploración. Mantiene activos vinculados principalmente con las islas, además de algunos intereses menores en Italia.
Las grandes petroleras globales evitaron involucrarse en Sea Lion por el riesgo político que implica operar en una zona de disputa de soberanía. Esto permitió que compañías medianas, con menor exposición internacional, tomaran el control del proyecto.
Harbour Energy, que originalmente controlaba el proyecto, decidió desprenderse de Sea Lion. La compañía británica posteriormente reforzó su presencia en Argentina.
En 2024, Harbour Energy compró los activos de la alemana Wintershall Dea en el país. Con esa adquisición pasó a integrar proyectos de explotación offshore frente a las costas de Tierra del Fuego.
Hoy opera junto con TotalEnergies y Pan American Energy (PAE) en áreas que sí están bajo jurisdicción argentina indiscutida.
Inversión
Ambas empresas aprobaron en diciembre de 2025 la decisión final de inversión para desarrollar la primera etapa. El desembolso previsto ronda los u$s1.800 millones hasta la obtención del primer crudo. El esquema de financiamiento contempla cerca de u$s1.000 millones de deuda. El resto se cubrirá con capital propio de Navitas y Rockhopper.
A esa cifra inicial se sumarán otros u$s2.100 millones destinados al resto de la explotación. Esto eleva la inversión total del proyecto a u$s3.900 millones en sus 30 años de vida útil.
Info: I.P - redacción